Me di cuenta luego de unos momentos, había entrado en esa casa
vieja, de madera, decorada a la manera de gente de otra época, oscura. No me pareció extraña, solo
hasta que vi el florero, en el una flor roja, una azul y una roza, flores
falsas, encarnaciones eternas del narcisismo humano, ilusiones que deben
permanecer siempre como recordatorio de algo hermoso, pero efímero, que termina
siendo solo una osadía en contra de la naturaleza, que incluso lo que se piensa
como eterno, termina marchitando...
La verdad, cuando vi las flores me acorde de los sentimientos que me prometieron, de "toda la vida que me querrían", de esos espejismos que quisieron alimentar a punta de esfuerzo humano, que quisieron mantener vivos, solo por el gusto de aparentar, me di cuenta que, tal como las flores, aunque duren mucho tiempo, si son falsas terminaran siendo solo algo feo e inútil.
La verdad, cuando vi las flores me acorde de los sentimientos que me prometieron, de "toda la vida que me querrían", de esos espejismos que quisieron alimentar a punta de esfuerzo humano, que quisieron mantener vivos, solo por el gusto de aparentar, me di cuenta que, tal como las flores, aunque duren mucho tiempo, si son falsas terminaran siendo solo algo feo e inútil.